Colaboran : Arq. Fernando Urbina
Fotografía : Juan Solano
El proyecto se emplaza en un terreno en pendiente, con una gran roca en el medio y un reglamento rígido que sólo permitía un lenguaje neocolonial.
Se decide reinterpretar elementos neocoloniales, tales como una bóveda de cañón corrido, así como el uso de materiales de la zona.
La gran roca determina la definición del proyecto en tres volúmenes independientes, interrelacionados entre sí, los cuales albergan cada uno usos diferenciados: el social, el privado y el de invitados. La relación entre los tres volúmenes permite generar pasos a desnivel, puentes, terrazas, etc. enriqueciendo especialmente la propuesta.